| Personalidad y enfermedad |
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Personalidad tipo A
Es problemático, dominante, autoritario, tiende a ocultar sus propias deficiencias culpando o descalificando a otras personas.
Es apresurado, siempre tiene prisa, lo hace todo rápido (habla comiéndose las palabras, come sin masticar bien, conduce el coche a gran velocidad), es inquieto, impaciente, vive con una sensación de pérdida de tiempo los momentos de ocio y descanso, le falta siempre tiempo para todo, apresura a los demás en la conversación, no le gusta nada que le hagan esperar. Ésta vida a contra reloj, como si se le fuera a terminar el tiempo en cualquier momento, y que él mismo se impone, es uno de los aspectos autoestresores de ésta personalidad. Su alta productividad es más de cantidad que de calidad, puesto que, en su constante prisa, puede cometer muchos errores y casi no tiene tiempo de darse cuenta de los mismos, o de analizar problemas y buscar soluciones.
El trabajo es fundamental en su vida, en él se muestra totalmente responsable y comprometido, pudiendo trabajar, si lo viera necesario, largas horas sin descanso. En el trabajo centra su motivación de logro, prefieriendo la promoción laboral a un aumento de sueldo. Le cuesta delegar responsabilidades o tareas en otras personas. Para él lo ideal es hacerlo todo él mismo. Se centra más en el rendimiento y los resultados finales que en el placer de la actividad mientras se realiza. En el mundo exterior al trabajo puede ser muy negligente y descuidado, hasta el punto de que su forma de ser lo hace propenso a accidentes.
No es capaz de ponerse en el lugar de los demás, y resulta interesado, presuntuoso, egoísta, narcisista, endiosado, creído, y con un constante afán de protagonismo. Su poca empatía, su forma de ser en general, junto con sus pocos intereses, hace que tenga muy pocas relaciones sociales fuera del trabajo.
Tiene dificultad para conocer y expresar sus emociones y sentimientos, resulta insensible y duro. Se da mucho en profesionales sanitarios...
Trastornos cardiovasculares: hipertensión y enfermedad cardíaca (muy asociada a ira-hostilidad y mal humor) Una persona con patrón A de conducta tiene 2,5 veces más posibilidades de desarrollar una angina de pecho o un infarto de miocardio) La irascibilidad da lugar a una serie de respuestas cardiovasculares y neuroendocrinas que contribuyen al desarrollo de la enfermedad. Un estudio de Barefoot, Dahlstrom y Williams (1983) mostró que las personas que puntuaban por encima de la media en la escala de hostilidad tenían un promedio de mortalidad 6,4 veces más alto que los que puntuaron por debajo de la media. Tanto la ira reprimida como la hostilidad abierta, afectan negativamente a la salud, produciendo un mayor riesgo de hipertensión y enfermedad coronaria. El patrón tipo A es un factor de riesgo que actúa junto a otros, como puedan ser el tabaquismo, la hipertensión, un nivel alto de colesterol LDL, o los trastornos de ansiedad. Alguno de estos factores (o todos) suelen darse asociados a la personalidad tipo A.
Se acuesta tarde, disfruta de la noche, le encanta dormir hasta tarde, en su tiempo libre participa en actividades recreativas y deportivas. Parece que sus días tienen más horas que los de los demás. Lleva una vida muy regular y tranquila, no se perturba fácilmente por lo que ocurre a su alrededor. A menudo se detiene para evaluar sus logros y analizar sus actividades.
Aunque sean más lentos, la óptima calidad de su trabajo, y su creatividad, hace que consigan puestos y reconocimientos más altos. Algunas investigaciones afirman que los ejecutivos top tienden a ser personalidades tipo B.
Su gran dificultad para expresar agresividad, y otras emociones negativas, contrasta con un exceso de expresión de emociones positivas como amor, solidaridad o amabilidad. Le importa mucho agradar, caer bien, suele ser muy amable, y la primera impresión es la de una persona carente de problemas y deseosa de ayudar, suprimiendo sus propias necesidades en favor de las de las otras personas. Es consciente de su tendencia a guardarse la ira dentro, pero no puede evitarlo, y tiende a ignorarla y suprimirla, sin llegar a procesarla correctamente y sin resolver la causa que la originó. Cuando no existen acontecimientos especialmente estresantes, las buenas relaciones sociales parecen compensar la tensión interna que supone ignorar sus necesidades. Sin embargo, el contínuo bloqueo emocional llega a tener consecuencias negativas para la salud, sobre todo cuando se inhiben sentimientos que son consecuencia de situaciones muy injustas o estresantes. Puede empezar a sentirse deprimido, siendo esta depresión consecuencia de una acumulación de energía emocional no expresada.
La depresión y los sentimientos de indefensión han sido relacionados de forma consistente con el cáncer, por ejemplo con el desarrollo de cáncer de mama y melanomas.
Se siente tenso e inseguro en presencia de otros, tiene poca asertividad, escasas habilidades sociales y tiende a la evitación de situaciones.
Se siente infeliz a menudo, tiene una visión negativa de sí mismo, es pesimista, depresivo, está siempre preocupado por algo, angustiado, de mal humor, se irrita con facilidad y tiene una tensión interna crónica. Prestan una atención especial a estímulos negativos. En tiempos de Franco, quizás fueran asiduos lectores del periódico "El Caso", plagado de morbo y crímenes (que fue un fenómeno de ventas durante la dictadura...)
Tanto inhibición social, como afectividad negativa, actúan por separado produciendo trastornos cardiovasculares (hipertensión y enfermedad cardíaca), pero la combinación de ambas potencia mutuamente sus efectos y se multiplican los riesgos. Es un predictor de la mortalidad a largo plazo por trastorno cardiovascular. En las investigaciones originales de Denollet se encontró una mortalidad del 23% en pacientes con personalidad tipo D y del 7% en pacientes con otros tipos de personalidad, en un estudio de seguimiento de seis años en pacientes con trastornos cardiovasculares. Según Angelique Schiffer, investigadora del departamento de Psicología Médica de la Universidad de Tilburg, Holanda, y coautora de trabajos realizados junto con Denollet sobre este tema, mientras la persona con depresión tiene más riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio, el paciente con personalidad tipo D es más propenso a los trastornos crónicos del aparato circulatorio: - De una población de personas hipertensas estudiada por los expertos, el 53% resultó coincidir con el perfil descrito como D - La prevalencia de esta personalidad en la población general va del 13 al 24%, según los estudios, por lo que es significativo que entre las personas con cardiopatías isquémicas haya habido de un 25 a un 36% de pacientes tipo D - También se ha encontrado la personalidad tipo D entre el 24 y el 45% de las personas con arritmias, en el 35% de los que tienen problemas en las arterias periféricas y en el 30% de los trasplantados de corazón La úlcera péptica parece también muy relacionada con la personalidad tipo D.
Habría que considerar estas construcciones psicológicas como referentes generales, y focalizar nuestra atención en características concretas de personalidad que sean potencialmente patógenas (les propongo 6):
Es la incapacidad para reconocer y expresar emociones (la palabra es de origen griego, y significa, literalmente, "sin palabras para las emociones") Como referencia explicativa de este trastorno, ver El Apego/Apego evitativo (evasivo, desapego) La falta de conexión con su mundo emocional produce toda clase de somatizaciones: herpes, eccemas, alteraciones gastrointestinales, dolores de cabeza, mareos, fibromialgia, lumbalgia, opresión en el pecho, taquicardia, hormigueo en las manos, fatiga crónica, etc. Problemas físicos sin explicación física, que son un claro indicativo de que la persona tiene alexitimia: la deficiente "mentalización" de las emociones hace que la ansiedad, sin sentido, se exprese somáticamente. La alexitimia es también terreno abonado para las adicciones (ya sean drogas físicas, o conductas adictivas como el trabajo, internet, el sexo, o las ludopatías), el fanatismo terrorista, la delincuencia, los actos violentos y, también, las depresiones, con gran disminución de la energía vital, o los trastornos del sueño. Debido a que es una alteración bastante extendida en la población (7%), se considera un rasgo de carácter y no un trastorno. Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres (5/1) En el caso del autismo, se presenta en el 85% de los casos. El alexitímico no suele plantearse que tiene un problema, y sólo busca ayuda cuando tiene algún problema físico o conductual serio. La psicoterapia se basa en que aprendan a reconocer sus sentimientos y a expresarlos.
Se analizaron 98 rasgos físicos y de conducta y se concluyó que todos tenían al menos un componente genético. La altura se determinaría genéticamente en un 80%, el colesterol en un 40%, sin embargo la influencia genética en la conformación de la personalidad se situaría alrededor de sólo un 15%. La personalidad se hace, se va desarrollando en la contínua interacción con el entorno. |
| Last Updated on Thursday, 22 March 2012 00:44 |
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